Capítulo I
La Apertura del Gran Hotel Praga
La pequeña aldea de Mar y Mar guarda esa melancolía de los
villorrios que marcan el fin de los horizontes. Tiene un centenar de casas
arremolinadas sobre los barrancos y algunos castillos malolientes sobre el
poniente, casi siempre cerrados y
ansiando la llegada del verano. Al naciente el viejo Hotel Praga resiste
estoico las olas de un mar tan salado como ninguno… Allí, algunos mozos ya
resignados, comienzan a limpiar las cerradas habitaciones, mientras las
lavanderas regresan de los pozos surgentes, con los atados blancos de sábanas
sobre sus cabezas. Muchas ya sueñan con las propinas de la nueva temporada y
las más atrevidas hasta se animan a augurar un nuevo compañero.
En una de las habitaciones de servicio del hotel, el
enfermero apodado Siux, desempolva sus
cajuelas metálicas y varias jeringas de vidrio que las coloca a hervir en un
recipiente sobre un improvisado mechero. Siux es nuevo en el Hotel Praga y
desea hacer un buen papel en la temporada de verano y no siente ningún
resquemor por el mote de bautizo que le infringieron sus pares. Sólo una
pequeña preocupación da vueltas por su cabeza, la propuesta de un amigo que lo
descolocó, pero que le produce una marcada incertidumbre. Cada vez que piensa
en las pocas palabras, que su amigo apenas susurró, manteniendo la complicidad
de un secreto… un leve suspiro estremece su rostro… Pero está decidido, al
anochecer tomará por la calle larga, pasará los parajes de quintas y se
internará en los patios de la derruida casona…
Capítulo II
Nictofilia
Existe un momento en el villorio de Mar y Mar que todos
perciben, algunos de una manera profunda y otros simplemente lo sienten como un
cosquilleo casi eléctrico. Es el momento del ocaso, cuando el sol se pierde en el
tranquilo mar y las estrellas comienzan a despertarse. Para el Sabio, este
atardecer no lo sentía como un evento común, lo había estado esperando por
meses.
El Sabio, como lo conocen los residentes del abarrotado
barrio, detenta tantos años que muchos han dejado de contarlos. Algunos creen
que de alguna manera siempre estuvo en Mar y Mar. El Sabio posee, como pocos,
una pequeña terraza que escapa a la planicie de los techos de las casas. Allí
ha montado un pequeño telescopio que muestra sin despecho sus años de uso. Y esta
noche él espera su momento para desterrar obscuras incertidumbres.
![]() |
| El Sabio confirma sus secretos presagios en la rara alineación planetaria del 31 de agosto de 1939. |
La noche está calma para este 31 de agosto de 1939 en Mar y
Mar. Bastante raro para la época del año donde acostumbran a reinar brumas y
vientos, pero hoy –y tal vez por ser el primer alineamiento del siglo- la
meteorología se ha complotado para brindar un momento especial para poder observar
a los astros.
Sobre el crepúsculo comienzan a divisarse los planetas,
siendo el primero en aparecer el verdoso Venus, luego Júpiter, Mercurio,
Saturno y por último Marte. En cuestión de minutos, y con el fin de la
luminosidad, los astros se presentan brillantes y totalmente alineados en una
vertical, desde la línea del horizonte marino, hasta casi el cenit. El Sabio
dirige rápidamente el ocular del telescopio al primero de los planetas y
espera… al cabo de un tiempo confirma su sospecha… justo por debajo del lucero
una pequeña mancha blanquecina comienza a corporizarse y asciende lentamente como
dibujando una línea, que enrosca a los planetas, con un halo casi iridiscente.
El Sabio no sale de su asombro por lo que observa en el espacio profundo y a
pesar de su emoción no deja de gatillar a su vieja cámara “Comway” adaptada al
espejo del telescopio. El fenómeno dura poco tiempo, luego la pequeña luz se
desvanece dejando a los planetas alineados y brillantes, como si volvieran a
disfrutar de su soledad en el espacio vacío…
En el Gran Hotel Praga Siux también observa desde su ventana
que da al mar, la extraña línea imaginaria que une a los planetas con el
perpendicular horizonte. Siux está expectante esta noche, pero no siente ningún
interés en los planetas, son otros los pensamientos que lo retrotraen.
![]() |
| El Oso, uno de los pocos amigos de Siux en Mar y Mar. |
Dejando de lado sus lucubraciones, Siux cerró la ventana, se
acomodó el pelo engominado mirándose por tercera vez en el espejo, se acomodó
los tiradores del pantalón de lino gris y se arropó con su chaqueta. Bajó al
vestíbulo del hotel donde saludó al sereno con un ademán de su cabeza, quien
también respondió con una media sonrisa falsa y casi socarrona; a Siux no le
importó y se encaminó hacia el Camino Largo que bordea el mar.
A lo lejos los planetas se iban desalineando y al frente
algunas pequeñas lucecitas le anunciaban el fin del pueblo.
Estaba excitado y más aún al caminar. Las palabras de su
amigo el Oso, como también lo conocían los íntimos en Mar y Mar, le retumbaban a cada cuadra que avanzaba… y recordó
el diálogo que mantuvieron días atrás:
-
¿Hace cuánto tiempo que nos conocemos… Siux?
-
Y… desde que llegué a Mar y Mar…
-
Siempre tuve la impresión de que en algún momento tenía
que contarle algo personal… más bien íntimo… Susurró el Oso y continuó: - Es
decir… ¿Creo que puedo confiar bastante
en Usted…?
-
Pienso que puede confiar en mí… dijo
entrecortadamente Siux. Dejando lugar
para que el Oso continuara con sus preguntas.
El Oso se acercó más hacia Siux, colocó una de sus manotas
sobre su hombro y casi traspasando el espacio de lo indecoroso le susurró…
-
Hay algo en su personalidad que me produce cierta
certidumbre que me obliga a exponerme peligrosamente… con un secreto… ¿Debo
considerar que Usted es una persona de confiar…?
Siux no dejaba aún de sonrojarse al recordar las últimas
partes del diálogo con el Oso y, sin apurar el paso, continuó avanzando por la
calle larga, mientras un leve resplandor del Este anunciaba la salida de la
Luna.
A lo lejos Siux divisó el pequeño farol, que se balanceaba con una brisa susurrante, agarrado a un poste cercano al portón de la reconocida quinta. Al llegar las herrumbres de los goznes le dieron la bienvenida, rompiendo la monotonía de la noche, que en esta ocasión él la percibía tan iluminada como ninguna. Sobre el fondo y sobreviviendo a los abrazos del follaje de portentosos sauces se resistía la casa de el Oso. El Oso había heredado la vivienda de su padre y éste de su abuelo, ambos viejos pescadores, habiendo permanecido siempre como abandonada, y por el aspecto de sus paredes y patios, daban la sensación de exudar una enigmática necesidad por ser habitadas por mujeres. Mujeres que casi nunca se refugiaron bajo sus techos, salvo en las contadas ocasiones de nacimientos o de reuniones familiares; que siempre le fueron escasas.
Siux golpeó suavemente la puerta de madera para anunciar su llegada y por detrás se escuchó el sonido ronco de la voz de el Oso que atravesó las agrietadas vetas de la madera y se estrellaron sobre sus oídos.
- Pase. Contestaron desde adentro.
- Buenas noches dijo Siux, abriendo la pesada puerta.
- Hoolaa muy buenas noches amigooo. Dijo el Oso acompasando las palabras..,.
- Como está Usted.
- Adelante por favor. Gracias por haber venido
A lo lejos Siux divisó el pequeño farol, que se balanceaba con una brisa susurrante, agarrado a un poste cercano al portón de la reconocida quinta. Al llegar las herrumbres de los goznes le dieron la bienvenida, rompiendo la monotonía de la noche, que en esta ocasión él la percibía tan iluminada como ninguna. Sobre el fondo y sobreviviendo a los abrazos del follaje de portentosos sauces se resistía la casa de el Oso. El Oso había heredado la vivienda de su padre y éste de su abuelo, ambos viejos pescadores, habiendo permanecido siempre como abandonada, y por el aspecto de sus paredes y patios, daban la sensación de exudar una enigmática necesidad por ser habitadas por mujeres. Mujeres que casi nunca se refugiaron bajo sus techos, salvo en las contadas ocasiones de nacimientos o de reuniones familiares; que siempre le fueron escasas.
Siux golpeó suavemente la puerta de madera para anunciar su llegada y por detrás se escuchó el sonido ronco de la voz de el Oso que atravesó las agrietadas vetas de la madera y se estrellaron sobre sus oídos.
- Pase. Contestaron desde adentro.
- Buenas noches dijo Siux, abriendo la pesada puerta.
- Hoolaa muy buenas noches amigooo. Dijo el Oso acompasando las palabras..,.
- Como está Usted.
- Adelante por favor. Gracias por haber venido



No hay comentarios:
Publicar un comentario